Polémica en Nueva York: cobrarán peaje para acceder a Manhattan

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Un peaje para viajar al corazón de Manhattan: después de años de postergación, el estado de Nueva York votó el lunes cobrar a los automovilistas para así descongestionar la ciudad y también renovar el metro de Nueva York, una medida inédita en Estados Unidos que desató manifestaciones a favor y en contra.

La iniciativa planea gravar casi todo el tráfico que fluye a través del centro de la isla de Manhattan, al sur de la calle 60, aunque aún quedan por aclarar detalles prácticos. Un panel de expertos tendrá que decidir los montos de los peajes: al menos 12 dólares por día para los automóviles y 25 dólares por camión, según estimaciones.

Con este esquema, se planea recaudar fondos por unos 15.000 millones de dólares durante cinco años.

La iniciativa, que fue aprobada como parte del nuevo presupuesto, había enfrentado a la oposición en el Parlamento estatal cuando fue propuesta por primera vez por el entonces alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, y se enterró al no ser votada en 2008.

La propuesta resurgió bajo la Administración del actual gobernador de Nueva York, Andrew Cuomo, como una alternativa para aliviar la congestión de tránsito en una zona siempre abarrotada por autobuses, camiones, taxis, coches de residentes o visitantes, o trabajos de construcción, con el objetivo de inyectar dinero al maltrecho sistema de metro de la ciudad.

Cuomo se anotó una gran victoria al lograr el apoyo para esta controvertida propuesta, luego de haber sido criticado, sobre todo durante la pasada campaña electoral, por la manera en que ha atendido los problemas con el metro de la ciudad, administrado por la Autoridad Metropolitana de Transporte (MTA), que él controla.

La medida, impulsada por el gobernador demócrata Andrew Cuomo reelegido en noviembre, ha sido aclamada por los ambientalistas, pero denunciada como «injusta» en barrios vecinos de Manhattan, como Queens o en el estado de Nueva Jersey, que limita con el área metropolitana neoyorquina.

Los automovilistas argumentan que afectará particularmente a los empleados que viven en áreas remotas carentes de transporte público y que se ven obligados a usar el automóvil para sus viajes diarios de ida y vuelta. Los conductores que utilizan los varios puentes y túneles existentes para entrar a Nueva York, una ciudad rodeada de agua, ya están pagando peajes.

Una vez se ponga en marcha en 2021, inyectará más de mil millones de dólares al sistema de transporte público -el 80% para el metro-, por lo que encontró apoyo entre grupos como la organización Riders Alliance, que defienden los intereses de los usuarios del metro, pero también el rechazo de neoyorquinos al tener que añadir un gasto más a su ya limitado presupuesto para acceder de la calle 60 para abajo.

Una encuesta del Instituto de Investigación de la Universidad Sienna, en Nueva York, el pasado enero reveló un aumento de apoyo a un 52% a la propuesta en cada sector, liberales o moderados, latinos, negros o blancos.

Sin embargo hay voces como una coalición cívica del distrito de Queens que argumentó que las comunidades de clase media no pueden permitirse este cobro, que asegura tendrá un impacto negativo en la clase trabajadora.

También afectará a taxistas según ha advertido la Asociación de Conductores de Autos de Alquiler y Taxistas (FHV), que considera que será una carga financiera importante para pequeñas empresas que dependen de los puentes gratuitos para mantener los costos bajos.

Igualmente hay quienes alegan que la entrega de servicios a domicilio será más costosa. «Esto es un impuesto contra la gente que simplemente tiene el descaro de viajar por su propia ciudad», dijo durante la votación el senador republicano Andrew Lanza al oponerse a la medida.

Esta acción de Nueva York servirá como una prueba para otras ciudades en EEUU que exploran esta posibilidad pero que aún están muy lejos de lograrlo, apuntaba este lunes The Wall Street Journal.

«La experiencia de Nueva York será un importante precedente para las conversaciones que están ocurriendo en otras ciudades», dijo al periódico Corinne Kishner, directora ejecutiva de la Asociación Nacional de Empleados de Transporte.

Aseguró que se está creando una oportunidad a través del país para el precio de congestión y destacó que otros estados y ciudades, en concreto San Francisco y Los Ángeles, en California, están evaluando opciones para un sistema similar.

Por su parte, el presidente del Comité de Transporte del Concejo Municipal de Nueva York, Ydanis Rodríguez, aseguró que «el público estará de acuerdo cuando comiencen a ver que los trenes llegan a tiempo y son más seguros«.

«Lo que nosotros tenemos que hacer como ciudad es vigilar para asegurar que el dinero sea usado para el mantenimiento y reparaciones de la MTA, que por décadas ha sido deficiente en el servicio», indicó Rodríguez.

Algunas ciudades como Filadelfia han tratado de hacer frente a la congestión con masivas multas de estacionamiento mientras que estados como Florida, Texas y Virginia han establecido peajes en autopistas en horas pico, pero nadie está tan cerca como Nueva York de ponerlo en marcha.