Mal tiempo amenaza búsqueda del submarino argentino que lleva 10 días desaparecido

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Tras diez días de la desaparición del submarino ARA «San Juan» en el Atlántico, la Armada argentina sigue sin tener «ningún tipo de indicio» de su paradero ni de sus 44 tripulantes y teme que la búsqueda se complique por el deterioro previsto de las condiciones meteorológicas a partir del domingo.

«Todavía estamos en una etapa de esperanza y desesperanza. No vamos a hacer suposiciones ni conjeturas, nos tenemos que guiar por indicios firmes. Estamos abocados para tratar de localizar al submarino», aseguró hoy el portavoz de la Armada, Enrique Balbi, al brindar el parte oficial a la prensa en Buenos Aires.

Según apuntó, siguen sin tener ningún tipo de indicio sobre la ubicación del submarino ya que, aunque la meteorología les ha estado «favoreciendo» en los últimos días, la zona es demasiado amplia y el medio, «hostil».
Este sábado 25 de noviembre, todavía los vientos fueron regulares y las olas no superaron los tres metros, aunque, advirtió, a partir del domingo, «van a empezar a complicarse» y posiblemente «vaya disminuyendo la eficacia del barrido».
Sin embargo, la búsqueda no cesa y se concentra ahora entre los 200 y los 1.000 metros de profundidad en la zona en la que se comunicó el submarino por última vez, en el Golfo San Jorge, a 432 kilómetros de la costa patagónica argentina.
Al operativo están abocadas unas 4.000 personas y decenas de equipos marítimos y aéreos, nacionales y procedentes de 13 países, entre ellos, los que se incorporaron el viernes: un buque de la Armada de Brasil y un avión de exploración de la Marina de Rusia, considerado el más grande del mundo.
En este momento, hay siete buques de diferentes nacionalidades desplegados en la zona «mapeando» el mar con sondas para tratar de detectar el submarino.
Balbi avanzó que se prevé que esta noche pueda zarpar hacia el área de operaciones el buque Sophie Siem, de la petrolera chilena Sipetrol, cuya cubierta ha sido modificada estos días para llevar a bordo un minisubmarino de Estados Unidos que puede descender hasta los 600 metros de profundidad.
También anunció que, a principios de diciembre, llegará al país el barco de exploración científica ruso «Yantar», que cuenta con «equipamientos de alta tecnología de inspección subaqua (subacuática)» y puede efectuar búsquedas a profundidades de hasta 6.000 metros.
La llegada de nuevas unidades no logra acabar con la angustia de los familiares, quien el jueves fueron golpeados con una mala noticia: el 15 de noviembre, en la zona de la desaparición, equipos de Estados Unidos registraron «ruidos», mientras que la organización de control de pruebas nucleares de la ONU identificó un evento «consistente con una explosión».
Balbi volvió a insistir hoy en que no hay ningún indicio de que este incidente fuese resultado de un «ataque externo» y señaló que el San Juan no cuenta con torpedos de combate, por lo que «hay que descartar» que lo provocase el armamento propio.
La esperanza de encontrar a los submarinistas pende de un hilo pero se mantiene gracias al apoyo y el cariño permanente de ciudadanos anónimos de todo el país, como se pudo ver hoy en la base de Mar del Plata, a donde debía haber llegado el submarino el pasado lunes y donde permanecen alojados varios allegados.
La desaparición del submarino ha comenzado a traer consecuencias, ya que este viernes fuentes oficiales informaron a Efe que el Gobierno de Mauricio Macri inició una investigación dentro de la Armada por no haberle brindado datos en «tiempo y forma», aunque el propio mandatario se mostró precavido en una comparecencia e instó a esperar antes de «buscar culpables». EFE